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Los
Rosacruces
enseñan
una
filosofía
de
vida
que
es
posible
vivir
aquí
y
ahora.
No
enseñan
temas
meramente
especulativos
que
no
tengan
una
aplicación
práctica
para
el
mejoramiento
de
la
vida
de
cada
uno
de
nosotros,
y
también
para
poder
ayudar
a
otros
a
vivir
mejor.
Todos
nosotros
poseemos
un
caudal
inmenso
de
energías
y
de
potencias
que
habitualmente
desconocemos,
pero
que,
si
sabemos
sacarlo
a
flote
y
aplicarlo
debidamente,
nos
permitirá
llevar
una
vida
plena
y
digna
de
ser
vivida,
queriendo
decir
con
esto
una
vida
llena
de
realizaciones.
En
el
plano
físico,
capacitándonos
para
encontrar
nuestra
verdadera
vocación
y
nuestra
misión
en
la
vida.
En
el
mundo
mental,
aprovechando
el
inmenso
potencial
de
la
mente
y
liberándonos
de
tensiones,
conceptos
erróneos
y
enfermedades
mentales
que,
de
una
forma
sutil
o
violenta,
envenenan
nuestro
vivir
y
nos
privan
de
la
paz
interior.
Esta
filosofía
de
vida
enseña,
sobre
todo,
la
fusión
con
los
principios
espirituales
cósmicos,
que
capacitan
a
la
persona
para
comprender
el
propósito
de
la
Creación
y
poder
sentir,
así,
la
presencia
permanente
del
Creador
de
todas
las
cosas,
el
Supremo
Arquitecto
del
Universo,
el
Dios
de
nuestro
corazón,
que
cada
uno
sentimos
y
comprendemos
según
nuestra
capacidad.
ALGUNOS
DE
LOS
TEMAS
QUE
SE
ESTUDIAN
EN
LAS
LECCIONES
GRADUADAS
DE
LA
ORDEN
ROSACRUZ
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